Lo que te choca... ¿te checa?
- Mariedith Losan

- 4 feb 2021
- 4 Min. de lectura
Este dicho es muy popular y quizás lo hayas usado con alguien o alguien te lo haya dicho a ti. Pero como que no es algo que nos guste mucho escuchar y muchas veces nos hace sentir incómodos.
¿Cómo lo tomas?
¿Crees que sea cierto?
Te voy a dar una nueva perspectiva del tema y al final a ver si tu percepción cambia al respecto.
Los seres humanos somos seres sociales y por tanto necesitamos relacionarnos con todo.
La forma en la que nos relacionamos con nosotros mismos y con los demás esta influenciada por las relaciones que tuvimos con los adultos con los que crecimos, de ellos aprendimos a relacionarnos.
Las relaciones son nuestros espejos, siempre nos van a reflejar ya sea nuestras cualidades o nuestras creencias. Entre más cercana e íntima sea una relación, más va a resaltar nuestros defectos, nos van a reflejar nuestras creencias y lo que nos gusta y no nos gusta de nosotros mismos.
¿Porqué es tan importante aprender a identificar lo que nos están reflejando de nosotros mismos los demás?
Casi siempre nos separamos de las demás personas como si nuestras reacciones hacia sus conductas no estuviera ligadas a nuestras necesidades. Cuando no identificamos el porqué ciertas personas nos hacen reaccionar de ciertas formas, empezamos a juzgar, criticar o a tomarnos como ofensas personales sus conductas, cuando muchas veces nuestra reacción tiene mucho más que ver con lo que pasa dentro de nosotros que con lo que en realidad la otra persona dijo o hizo.
Esto no es fácil de entender, porque no estamos acostumbrados a ver las cosas de esta forma. Te invito a hacer el siguiente ejercicio para que tengas más claro de qué estoy hablando.
EJERCICIO
1. Haz una oración corta que exprese lo que piensas de alguna persona que no te caiga bien. Ejemplo: "Es egoísta".
2. Voltea la oración y dite cada una de las siguientes afirmaciones (si lo puedes hacer en voz alta, es mejor):
“Yo soy egoísta"
“Yo fui/era egoísta"
“Yo desearía ser egoísta”
“Yo podría ser egoísta”
Mantente con estas afirmaciones en la mente hasta que sientas cuál es la que resuena más contigo. Ábrete al sentimiento de lo que es verdadero, no te enfoques en tener que hacer nada al respecto, mucho menos a entender, juzgar o justificar lo que sientas. En este punto, solo estás juntando información. Puedes detenerte en el momento que lo desees.
3. Cambia tu perspectiva.
Ahora, abre tu corazón y flexibiliza tu perspectiva a través de la compasión. Aquí es cuando llegamos a nuevas verdades y decisiones para nosotros y accedamos a la compasión detrás de nuestras reacciones.
Detrás de cada conducta hay una intención: sentirnos bien. Esto aplica para todos los seres humanos. Al aplicar esta pregunta (¿porqué ser egoísta lo hace sentir bien?) a la situación del amigo egoísta, nuestra nueva interpretación y diálogo interno se podría ver así:
“Esta persona puede creer que tiene que ponerse en primer lugar siempre para satisfacer sus necesidades. Quiere sentir que los demás se preocupan por ella. No se de dónde pueda venir esta conducta porque no la conozco lo suficiente. Las personas solo quieren sentirse bien, amadas, suficientes. Quizás crea que haciendo esto evita que los demás tengan que hacerla feliz. ¿Qué puedo aprender de esto? ¿Y si este (egoísmo) fuera su estado natural? ¿Y si no tiene nada que ver conmigo? ¿Qué tan dispuesto estoy a ver más allá de la superficie dejando mis ideas preconcebidas a un lado y tratando de empatizar poniéndome en su lugar?.”
4. Lo que me falta o lo que me sobra
Haciendo a un lado el hecho de que esta persona fuera en realidad muy egoísta, tu reacción no tiene que ver nada con esto. Reaccionamos así porque estamos haciendo lo mismo y no podemos aceptarlo, o porque necesitamos comportarnos más así pero nos retenemos por nuestras creencias (educación, valores, etc).
Aquí se vuelve muy importante hacer un alto para reflexionar acerca de nuestro deseo de complitud. Una parte de nosotros que no hemos aceptado necesita ser liberada a nuestra consciencia y aceptación.
5. Analiza
Enfrentarnos con nuestro verdadero yo no es fácil, pero es una de las bases para amarse. Cuando una experiencia incómoda o irritante con alguien más capte nuestra atención, hay que usarla para llevar a cabo una acción amorosa hacia nosotros.
El último paso se trata de explorar más a fondo para llegar a una verdad que pueda liberar nuestra verdadera esencia.
Hazte las siguientes preguntas (el ejemplo está basado en el "amigo egoísta"):
“¿En qué formas podría ser más egoísta?”
“¿Cómo la falta de hacerme prioritario está afectando mi felicidad?”
"¿De qué forma fui egoísta en el pasado que no puedo perdonarme?”
Si te haces consciente de que el otro esta reflejando una cualidad negativa tuya, es normal que te sientas molesto o incómodo o te empieces a recriminar o juzgar por ser así. Esto no te va a llevar a nada positivo, para poder cambiar, tienes que aceptarte y amarte.
Puedes decir, a pesar de que soy egoísta, me amo y me acepto.
¿Qué hay de bueno en mi egoísmo?
¿Cómo identifico lo que me está haciendo falta para pensar más en mi sin pasar por encima de los demás? (“Egoísmo sano”)
6. Cambia tu perspectiva
Si te diste cuenta que en realidad te has estado descuidando y que en efecto necesitas ser más egoísta, entonces escoge un área en tu vida donde te sea fácil aumentar el amor hacia ti.
Elige un área en tu vida que no esté funcionando y planea cómo mejorarla.
No tienes que tener todas las respuestas, pero si la disposición a hacerte estas preguntas. Esto abre la puerta para que cuando estés listo tu subconsciente te de la información necesaria.
Este es uno de los ejercicios que se van a sentir incómodos y que van a generar resistencia porque implica salir de tu zona de confort. Pero recuerda que el crecimiento se encuentra allá afuera. Conforme lo hagas un hábito y seas mejor al usarlo para encontrar la verdad que ya está dentro de ti, temerás menos a los juicios de los demás, te desenvolverás con más confianza, aumentarás tu auto estima y crecerá tu amor propio.
Conócete, acéptate, ámate.
¿Qué opinas del tema?
¿En una escala del 1 al 10, siendo 10 lo más, qué tan honesto crees que fuiste al hacer el ejercicio?
¿Crees que los demás pueden ser nuestros espejos y ayudarnos a crecer y ser mejores versiones de nosotros?
¿Qué es lo que más resistes del ejercicio?





Comentarios