¿Qué es el ego?
- Mariedith Losan

- 4 feb 2021
- 4 Min. de lectura
“Pero que ego tan grande tiene esa persona.” Este es un comentario que hemos escuchado o hecho en alguna ocasión.
¿Pero tenemos bien claro lo que es el ego?
Porque muchas veces relacionamos a una persona con un “gran ego” con alguien que se siente superior a los demás o que se ve mucho más confiada que otros, etc.
El ego es actuar desde la rigidez de una conclusión previamente establecida, ideales o juicios preconcebidos que surgen de nuestro sistema de creencias. O sea montarnos en nuestro macho, necear y querer que las cosas sea como nosotros pensamos.
Es querer tener la razón, aun cuando esto vaya en oposición a ser felices, alcanzar nuestras metas o ser más tolerantes. Nos aferramos al ego, porque pensamos que tenemos que ceder, dar nuestro brazo a torcer y no queremos. O que la percepción de los demás hacia nosotros va a cambiar si actuamos de forma diferente.
El ego es nuestra incapacidad de permitirnos ver las cosas desde otra perspectiva.
Hay varios tipos de ego:
-El ego de la imagen
Cuando caemos en la trampa de permitir que nuestro sentido de valor se enrede con la imagen que proyectamos a los demás.
Cada vez que sentimos que nuestra imagen proyecta menos de lo que quisiéramos ser, experimentamos ansiedad porque creemos que somos menos a los ojos de los demás y entonces reaccionamos de forma emocional.
Esta imagen que queremos proyectar en muchas ocasiones es algo preconcebido de fuentes externas a nosotros que nos dictan modas, estándares, etc. que en muchas ocasiones no tienen nada que ver con quien realmente somos y lo que realmente necesitamos.
Cada vez que sientas que tienes que verte de cierta forma o comprarte algo, pregúntate si en realidad lo necesitas, si es algo que te va a generar un sentimiento de satisfacción auténtico o si es sólo un paliativo para calmar la ansiedad por no saber quién eres realmente y querer pertenecer a como de lugar.
-El ego de la perfección
Cuando las cosas en nuestra vida no van saliendo de acuerdo a nuestro plan de cómo creemos que “debería ser” y respondemos con resistencia y reacciones emocionales, nos sentimos amenazados. Queremos imponer a como de lugar nuestra perspectiva a todos y a todo.
Cuando nos aferramos a esta fantasía de que todo sea “perfecto”, nunca nos sentimos satisfechos de lo que tenemos porque siempre podría ser mejor.
Aquí valdría la pena considerar ¿qué es perfecto? ¿De dónde viene tu medida de perfección. ¿Te sirve, es alcanzable, es realista, es tuya?
-El ego del estatus
Son los ideales (creencias) rígidas de lo que significa ser exitoso.
Cuando nos apegamos a estos ideales, queremos imponerlos a los demás y pensamos que los demás nos “miden/valoran” de acuerdo a los mismos estándares.
Entramos en una competencia interminable porque pensamos que el éxito se encuentra en el exterior y no nos detenemos a pensar qué significa para nosotros. ¿Qué nos hace sentir exitosos?
Acabamos comprando o haciendo lo que sea que diga éxito en la etiqueta y nos llenamos de cosas o experiencias que además de estorbarnos no nos satisfacen. Vivimos constantemente persiguiendo el éxito.
-El ego de la estructura
Queremos que todo siga un orden preestablecido de acuerdo a lo que aprendimos de los demás. Necesitamos apegarnos a una cierta estructura que surge de creencias aprendidas y nos preocupa no estar haciendo las cosas en el orden en el que se nos dijo que las “teníamos” que hacer.
Hay que aprender a diferenciar entre ego (creencias limitantes) y esencia (nuestros verdaderos valores).
Pregúntate qué es lo que tú quieres conseguir en tu vida y establece los pasos de acuerdo a esa meta. Nadie más va a vivir por ti, nadie más que tu sabe que tiene que hacer para vivir lo mejor posible. El orden y la estructura deben ir de acuerdo a lo que tu quieras lograr.
Cuando nos hablan de no apegarnos a algo, de cierta forma nos están diciendo que tenemos que dejar el ego a un lado, esto es no aferrarnos a nuestras creencias. Hay que permitirnos salir de nuestra burbuja de creencias y darnos un paseo por otras perspectivas o puntos de vista.
Esto no quiere decir que tengamos que cambiar por fuerza lo que nosotros creemos, pero si nos permite ver que hay muchas formas de hacer algo y eso nos hace ser; tolerantes, empáticos, flexibles y adaptables.
No se trata de imponer lo que yo creo por el simple hecho de que es mi verdad y pensar que no hay nada más. Puedes aceptar que hay muchas verdades de acuerdo a las historias, circunstancias, creencias y necesidades de los demás y esto te permite entender mejor a los que te rodean. También te permite conseguir de forma más fácil lo que quieres porque entiendes que hay diferentes formas de llegar a un mismo lugar y que puedes conseguir ayuda o apoyo de los demás si sabes cómo pedir esa ayuda desde el desapego a una forma rígida de pensamiento y/o acción.
Para ser capaz de salir y ver otras cosas, tienes que tener primero muy claro cuáles son las cosas verdaderamente importantes para ti, o sea tus valores. ¿Qué es lo que tu realmente necesitas para estar bien y ser feliz? Lo más difícil es definir esto sin pensar en satisfactores externos. De otra forma sería como querer salir a comprar los ingredientes para hacer un pastel sin siquiera saber cuáles son los ingredientes.
Primero somos y luego hacemos. Esto es, primero tienes que definir quien eres, que te mueve, que te motiva, para luego salir a buscar las cosas que te pueden ayudar a conseguir este bienestar.
Aprende a soltar el ego y a buscar lo que realmente es importante para ti. Pon un filtro al bombardeo del exterior que te esta queriendo decir quien tienes que ser y cómo tienes que ser. Regresa a tu yo auténtico.
Cuéntame:
¿Identificaste donde está tu ego?
¿Cuál es el que te cuesta más trabajo soltar?
Piensa qué pasaría si pudieras cambiar tus creencias de lo que es estatus, imagen, éxito
¿Por qué otras creencias cambiarías las que te están limitando?
No vemos la próxima semana





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