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Esto es lo único de lo que debes preocuparte cuando eres mamá

Nadie nos enseña a ser mamás, aprendemos de lo que vivimos, de lo que nos dicen, hacemos muchas veces lo que se espera de nosotras, nos estresamos y abrumamos por toda la información y acabamos o queriendo hacer todo lo que nos recomiendan, o de plano es tanto que a final de cuentas no hacemos nada. Si te identificas con alguna de estas cosas, hoy te voy a decir lo único de lo que debes preocuparte para ser tu mejor versión de mamá para lo que necesitan tus hijos.




Que si a qué escuela van a ir tus hijos, que si van a aprender uno dos tres idiomas, que si las clases extras, que si tienen que hacer un deporte de equipos, que si hay que llevarlos de viaje a la tierra de la fantasía antes de los 5 y esto es solo cuando empiezas. A medida que van creciendo, las preocupaciones crecen con ellos.


Hay muchas cosas que tenemos que tener en cuenta a la hora de educar a nuestros hijos, pero hay una en particular de la que deberíamos partir para hacer todo lo demás. Antes de preocuparte por otros temas, lo primero que tienes que tener claro para poder acomodar el resto es el trabajar con la realidad, con lo que es.


¿Qué quiere decir esto?


1. Olvídate de las expectativas.

Olvídate de lo que quisieras que fuera, del tipo de hijo que te gustaría tener, de si te lo imaginas siendo el mejor futbolista del mundo, o la científica que descubra la cura del cáncer. De si tiene que ser una u otra cosa que coincida con tus expectativas porque así te gusta, porque crees que es lo mejor para ellos o porque cuadra con lo que para ti es éxito o es lo que te hace validarte como mamá y sentir que lo hiciste bien. Tienes que olvidarte de lo que te gustaría que fuera para poder ver lo que es y trabajar con ello.


2. Acéptalos tal cual son.

Si nos olvidamos de la expectativa y dejamos de querer cuadrar la imagen de lo que quisiéramos que fueran nuestros hijos con quienes son realmente, vamos a poderlos ver tal cual son. Trabajar con lo que es, es aceptar a tus hijos tal cual son, con todas sus fortalezas y sus áreas de oportunidad. Si insistes en que sean diferentes, no vas a poder ayudarles a ser la mejor versión de ellos, no vas a poder apoyarlos y guiarlos para que alcancen su potencial.


3. Asume tu realidad.

No te compares ni compares a tus hijos con nadie. Para poder obtener resultados en lo que sea que hagamos, tenemos que empezar por ver, aceptar y valorar nuestra realidad. Desde el tipo de familia que tienes, sus valores, intereses, necesidades hasta la forma en la que decides educar a tus hijos. Ninguna familia es igual a otra, cada familia esta integrada por individuos que son únicos y por lo tanto su interacción genera dinámicas que son diferentes a las de otras familias.


Comienza por identificar lo que tienes, lo que quieres para poder tener claro lo que necesitas y entonces si, ir a buscarlo afuera con la intención no de compararte, sino de integrarlo como una herramienta que sabes que va a funcionar para ti.


El trabajo de ser mamás no es fácil, pero el no trabajar con lo que es lo hace más confuso, complica las cosas y aumenta el estrés y la frustración.


Así que empieza por olvidarte de todas las otras preocupaciones y comienza por trabajar con lo que es. Te aseguro que vas a tener mejores resultados, te vas a sentir mejor y vas a poder ser una mejor versión de mamá para tus hijos y de paso vas a disfrutar mucho más de este aspecto de tu vida.

 
 
 

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