¿Estas cansada de los regaños? ¿Cómo hacer que la vida se encargue de educar a tus hijos pequeños?
- Mariedith Losan

- 3 may 2022
- 4 Min. de lectura
Hoy me bajé a comprar unos tamales y me atendió una chava jóven, muy mona, con la que empecé a platicar. Empezamos por la colonia, el tráfico y terminamos en el lugar común de muchas; los hijos.
Me comentó que tenía ella un niño de 3 años. Platicamos de como es divertida esa época; cuando empiezan a hablar, ya se sienten más independientes porque ya caminan, quieren descubrir el mundo solos, tocar todo.
Pero me decía también, que sus papás le dicen mucho que tiene que ser muy exigente, estar muy al pendiente de su conducta y poner límites. Estas cosas, me dijo que ella no las sabe, que está aprendiendo a educar a su hijo.
Efectivamente como mamás no lo sabemos. No sabemos qué tenemos que hacer.
Lo que hay que tener en cuenta cuando empezamos a educar a nuestros hijos, cuando pasamos de solo cargarlos alimentarlos y dormirlos de bebés a ya interactuar con ellos como los pequeños seres humanos, individuos con una mentalidad y carácter propio que son es justo de observarlos. De estar muy presentes en las cosas que hacen, en el cómo lo hacen.
Dicen que entre los 2 y 3 años es la primera adolescencia y yo que ya tengo hijos grandes les puedo decir que sí, que asi es. Tenemos que estar muy al pendientes que cuando empiezan con esta libertad, esta exploración, este querer conocer el mundo, este querer ser independientes de encontrar el equilibrio.
Hay que saber que no podemos controlar todo, pero sí tenemos que estar presentes para ser la guía, para poner límites, para enseñar valores, para permitir que haya consecuencias. Este es el mejor momento para que aprendan que a toda acción, hay una consecuencia positiva o negativa. La vida siempre se va a encargar de poner las consecuencias. A veces son de forma inmediata, a veces toman más tiempo, pero el resultado siempre llega.
En esta etapa, por ejemplo; si tu hijo pone la mano en la estufa caliente, inmediatamente se va a quemar. Esta es una consecuencia inmediata a la acción, hay cosas que se llevan más tiempo. Tu hijo puede empezar a comer cosas que no le van a hacer bien y lo van a hacer subir de peso o tener problemas de salud, esta es una consecuencia a largo plazo.
Es muy dificil hablar del futuro con niños pequeños. Ellos viven el presente. Por eso es importante que te enfoques en las cosas del día a día, en las consecuencias inmediatas para que ellos comiencen a aprender que hay resultados positivos o negativos a sus acciones y desiciones.
Cuando aprenden esto, a medida que crecen y van entendiendo el concepto del tiempo, van a poder entender que hay cosas que se llevan más tiempo en definirse, pero que siempre, finalmente, el desenlace con su resultado o consecuencia se va a dar.
Cuando los niños se hacen conscientes de la existencia de las consecuencias y como papás hacemos que asuman su parte de responsabilidad en las mismas, vamos a tener niños que a futuro van a poder tomar mejores decisiones, van a hacerse responsables de sus acciones y sus consecuencias, se van a cuidar mejor, van a poder elegir lo que es bueno para ellos, van a poder autodeterminarse dentro de un grupo con mayor facilidad.
El vivir con nuestros hijos el presente, su situación real, respetando sus características, evitando meter nuestras expectativas en la ecuación, nos permite aprovechar las pequeñas experiencias que pueden ayudarles a aprender lo anterior.
Nos pasa mucho como adultos que queremos que los niños vayan hasta donde ya estamos nosotros y nos olvidamos que necesitamos permitirles recorrer ese camino a ellos primero.
Como papás necesitamos regresar a donde están nuestros hijos, a su edad, nivel de madurez, capacidades, etc. para desde ahí, presentarles retos, exigirles responsabilidad y conciencia para que ellos puedan tener éxito en lo que les estamos pidiendo.
Si tu hijo de tres años rompe una ventana con una pelota, no puedes pedirle que asuma la consecuencia de recoger los pedazos del cristal que se rompió porque es posible que su capacidad psicomotora no esté lo suficientemente desarrollada para hacer esto sin lastimarse.
La consecuencia tiene que estar de acuerdo a su edad y madurez. Si puedes pedirle que te ayude a tomar medidas de la ventana una vez que hayas limpiado y que te acompañe a comprar el cristal nuevo, por ejemplo.
No necesitas regañarlo, necesitas enseñarle que tiene que hacer algo al respecto para hacerse responsable. No se trata de hablar de errores o equivocaciones, se trata de hacer que las experiencias sean neutras, ni buenas, ni malas. Lo que es importante es que las transformemos en aprendizaje, que haya algo que saquen de provecho. Que a través de esta experiencia, mejoren sus habilidades, aprendan algo nuevo, se responsabilicen, sean proactivos, tomen desiciones distintas. Esto no se logra quedándonos en el regaño o etiquetando, o emitiendo juicios relacionados a lo que esperamos que hagan o que sean.
Ayúdalos a crecer y a ser siendo congruente y consistente con el tema de asumir consecuencias y hacerlos responsables.
Es una inversión de atención y tiempo que te va a redituar en una vida más tranquila, hijos más responsables y felices.





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