¿Cómo evitar la cruda de las compras prenavideñas?
- Mariedith Losan

- 22 nov 2022
- 3 Min. de lectura
¿Te ha pasado que empiezan las fechas de bazares navideños, ofertas, etc. y empiezas a sentir una compulsión a salir a comprar algo porque sientes que lo necesitas?
Hoy te voy a dejar unas preguntas para que si sales a comprar, no acabes después con solo la cruda de las deudas y que tus compras realmente te ayuden vivir una vida más plena.
Se acercan las fechas en las que empiezan los bazares, las “ofertas”, las compras y muchas veces nos dejamos arrastrar por la marea de mensajes que nos envían por todos lados a diario y caemos en la trampa de salir a comprar.
Antes de hacer una lista mental de todo lo que imaginas que podrías tener, te invito a que te hagas cuatro preguntas:
1. ¿Lo necesito?
Las necesidades son cosas básicas para funcionar. Las cosas que te permiten mantener la salud y la seguridad tuya y en el caso que aplique de tu familia.
¿Qué ejemplos se te ocurren de este tipo de cosas? Podemos hablar de por supuesto comida, el pago de una hipoteca, el pediatra, luz o gasolina.
2. ¿Lo amo?
Estas son el tipo de cosas que harías o comprarías si tuvieras dinero de sobra para gastar. ¿Qué cosas amas o amarías tener y comprarías si el dinero no fuera problema?
Las cosas que amas son las que te dan satisfacción, por ejemplo una vacaciones soñadas. Son experiencias que van a generar memorias para toda la vida, que te van a generar satisfacción cada vez que las recuerdes, que van a dejar una huella más perdurable. ¿Qué cosas amarías tener o experimentar que te llevarían a tener recuerdos, aprendizajes perdurables y útiles?
3. ¿Me gusta?
No es lo mismo me gusta que lo amo. Las cosas que te gustan son como paliativos que te van a satisfacer o dar alegría por un periodo de tiempo corto, de aproximadamente seis meses. Me gustaron unos zapatos Jimmy Choo, me gusto una bolsa Louis Vuitton. Nos pueden gustar muchas cosas, miles de cosas, pero eso no quiere decir que las necesitemos.
4. ¿Lo quiero?
Cuando queremos algo no por fuerza lo necesitamos, el querer en este caso, no te da satisfacción o alegría duradera, es momentánea, es como cuando aprietas el botón de Amazon y sientes satisfacción en ese momento porque compraste algo que querías porque creías necesitar, pero cuando llega y abres la caja te das cuenta que no era tan importante que realmente no era necesario y solo te queda la cruda de la deuda.
Ya que hayas entendido y contestado las preguntas anteriores, el reto es identificar que lo que necesitas y lo que amas cae en una categoría y lo que te gusta y quieres en otra.
Lo que necesitas y lo que amas te lleva a vivir una vida más plena, genera sentimientos más duraderos y satisface necesidades reales o deseos más profundos y auténticos.
Lo que te gusta y lo que quieres te lleva a disfrutar menos de la vida, a satisfacer necesidades muchas veces creadas por medios o influencias externas a ti. Si lo piensas bien, pueden ser cosas que creías necesitar pero que nunca te cuestionaste para qué las necesitabas, a qué iban a servir, qué sentimiento iban a satisfacer y acabas comprando por comprar.
Una vez que entiendes esto, puedes dividir tus ingresos para destinarlos para cosas específicas. Por ejemplo puedes dividirlo en: Gastos fijos de casa, pago de deuda, cuenta de gastos mensuales, ahorro para emergencias, ahorro para sueños o proyectos.
Entonces para evitar la cruda post compras de las temporadas prenavideñas y navideñas comienza por contestar las cuatro preguntas del inicio respecto a algo que quieras comprar para definir si en realidad lo necesitas y es algo que va a aportar a enriquecer tu vida.
Después define si tienes el dinero necesario para la compra sin desbalancear tus otras categorías. Es muy fácil caer en la tentación y sacar dinero de la bolsa de para emergencias, o de la bolsa de ahorro para sueños, pero ten en cuenta que siempre hay un precio a pagar por estas compras impulsivas, no razonadas.
Pon en la balanza qué es más importante para ti, ¿sentirte tranquila de que tienes un colchón para emergencias?, ¿saber que vas a poder irte a tus vacaciones soñadas con lo que estás ahorrando para eso?, ¿o caer en comprarte unos zapatos que quieres, porque se los viste a alguien más?, ¿o porque simplemente caíste en la tentación pero que en el fondo no te van a aportar más que la emoción momentánea de comprarlos y llevarlos un día con tus amigas? y nada más.
Así que antes de salir corriendo a comprar, detente, hazte estas preguntas, haz un plan y si compras, hazlo con la conciencia de a qué te va a servir realmente y de si es algo que realmente necesitas, que vas a amar y que te va a ayudar a conseguir vivir a largo plazo la vida que quieres para ti.





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